El aire que hincha las velas

miércoles, junio 24


Ningún invento del hombre ha sufrido tan pocos cambios en toda su historia como la rueda. Desde que se inventó, sigue teniendo el mismo diseño. Cambian los materiales con los que se fabrican y los usos a los que se destina pero, del más ultra moderno deportivo de nuestros días, es la única pieza que no extrañaría a un hombre de Atapuerca. Ruedas lleva nuestro coche, el vehículo que nos permitirá recorrer una veintena de países y nada menos que 40.000 km (eso si no nos perdemos). Ruedas también llevan las sillas de los paralíticos cerebrales por los que ponemos en marcha la RT09. Ellos son el viento que hincha nuestras velas y nos impulsa a acometer una gesta de estas proporciones.
La sociedad moderna nada sabe de parálisis cerebral ni de las dificultades que padece un discapacitado de estas características ni la familia en la que se desarrolla como persona. Con frecuencia, si alguno vemos por la calle, solemos mirarlos con la conmiseración ridícula del que mira a un proyecto fallido de ser humano y con el alivio propio del que piensa: “Esta vez no me ha tocado a mí”.
Lo cierto es que nadie está libre de convertirse en paralítico cerebral después de nueve meses de gestación “normal”. Viajamos para recordarle al mundo que esta discapacidad está ahí, a la vuelta de la esquina, que el 2,4 por mil de los habitantes españoles padecen parálisis cerebral y para que, por más que uno quiera ponerse en la piel de un paralítico cerebral o del padre de un paralítico cerebral nunca jamás llegará a comprender lo que se padece y siente.
Rodamos por los caminos del continente indoeuropeo para construir un futuro mejor a estos niños.

1 comment

JuanLuis dijo...

ánimo, ánimo, ánimo, ánimo y mil veces ánimo. Lo que vais a hacer es muy valiente y tiene un objetivo muy bonito.

Aquí estaremos siguiendo vuestras peripecias

25 de junio de 2009 a las 11:22

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